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22 octubre 2009 4 22 /10 /octubre /2009 18:08

Los Valores

La rama de la filosofía que se ocupa de estudiar los valores se denomina axiología y es una de las manifestaciones más jóvenes de la búsqueda filosófica. No quiere decir esto que en la antigüedad y en la Edad Media no se emitieran juicios de valor por los pensadores, sino que, como meditación sistemática, es un producto de los últimos tiempos.

Concepto de Axiología

El término axiología es de origen griego. Proviene de la palabra axios (a[xio") que se traduce como digno o meritorio y logos (lovgo") que se traduce como estudio. Por ende, etimológicamente, la Axiología es el estudio de lo digno o meritorio.       

Dengo (2001) dice que “la teoría de los valores se denomina axiología en el lenguaje filosófico” (p. 44).

            Para efectos prácticos Salvat Editores (2004) dicen que “El término valor traduce el término clásico <bien> ó <bondad>” (p. 15442).

            El término axiología es lo suficientemente amplio como para abarcar conceptos como virtud, bondad o ética usados por Sócrates, Jesucristo y otros personajes de gran renombre en el campo moral.

            Una de las grandes autoridades en el campo axiológico es José Ortega y Gasset el cual menciona una cantidad de categorías. El autor mencionado presenta una clasificación de los valores positivos y negativos, atendiendo a su materia y habla de los valores útiles, los vitales, los intelectuales, los morales, los estéticos y los religiosos. Max Scheler los clasifica a partir de los siguientes cinco criterios: durabilidad, divisibilidad, fundamentación, satisfacción y relatividad.

            Sin embargo la definición de valor es tan amplia que puede incursionar el mundo material cuando se afirma que un aparato es más valioso que otro.

Breve historia de la Teoría de los Valores

            El primer filósofo que comenzó a hablar de los valores fue Frederich Nietzsche (1844-1900) y por ello se le puede llamar, como manifiesta Verneaux (1966), “el fundador de la filosofía de los valores” (p. 60).

Efectivamente, el pensamiento de Nietzsche es resumido por Mora (1995) de la siguiente manera:

La muerte de Dios es el nacimiento de un hombre emancipado de todos los valores tradicionales, heredados del platonismo cristiano prevaleciente por siglos en Occidente. El “Superhombre” desprecia todo valor que no se funde en la “voluntad de poder”, entendida ésta como el esfuerzo por forjar “una moral de señores” y no “de esclavos”, es decir, de hombres que se fundan en su propio valer,  y no en resentimientos frente a quienes aparecen como más fuertes por naturaleza. (p. 186)

            Franz Brentano (1838-1917) un pensador austriaco, ex sacerdote católico publicó  “El Origen del Conocimiento Moral”, breve folleto que transformó la ética y dio origen a la Teoría de los Valores o Axiología. Este texto es la base de la ética de Brentano y parte de la una conferencia que pronunció en Viena en 1889.

            Al respecto el destacado filósofo español Marías (1967) dice que “La estimativa o ciencia de los valores comienza aproximadamente a principios de siglo. Tiene sus fuentes próximas en la ética de Brentano y en la femomenología, que procede de Brentano también” (p. 406).

            Se afirma que el siglo pasado es el privilegiado para el nacimiento de esta disciplina filosófica que tanto beneficia a diferentes sectores sociales contemporáneos. Se puede hablar de Brentano, pero también Scheller, Ortega y Gasset y muchos otros dan impulso para que esta disciplina se geste en el mundo racional y se convierta en una esperanza para la crisis que se comienza a vislumbrar en nuestro planeta.

            Durante el siglo XX se desarrollan dos posiciones en cuanto a los valores: las religiones van a defender una posición objetiva en donde se enmarca la necesidad de normar la sociedad por cuanto la esencia de la misma gira en torno a un mismo principio axiológico en donde el bien es universal. La contraparte de las religiones defiende la posibilidad de la subjetividad de los mismos lo cual genera temor a la parte conservadora por cuanto se puede caer en un relativismo tan marcado que cada uno haría lo que quisiera.

Posiciones subjetivistas

            Los subjetivistas defienden que no existen cosas valiosas por sí mismas, ni tampoco valores en sí, sino que todos los valores son creados o inventados por las personas, es decir, valioso es lo que los seres humanos consideran como tal. Los representantes más importantes son Nietzsche, Meinong y Ehrenfels.

            Nietzsche, reaccionando contra las ideas platónicas y contra la moral cristiana, defendió que los valores son subjetivos, es decir, que los valores dependen de las preferencias individuales y colectivas y se encuentran sometidos a las modas y los caprichos humanos.

            Meinong, discípulo de Brentano afirma que una cosa tiene valor cuando nos agrada y en la medida en que nos agrada. También es representante de la posición subjetivista de los valores.

            Ehrenfels, también discípulo de Brentano, en cambio, rechaza el sentimiento de agrado como fundamento del valor. Según el mismo, si el fundamento del valor fuera el agrado, sólo podrían ser valiosas las cosas existentes; sin embargo, se consideran también como valiosas ciertas cosas que no existen; por ejemplo, la justicia perfecta. Para éste filósofo el fundamento del valor reside en nuestro deseo o apetito. Valiosas, pues, son las cosas que deseamos o apetecemos, y porque las deseamos y las apetecemos.

Posiciones objetivistas

            Los objetivistas propugnan que el valor es algo objetivo e independiente de toda consideración subjetiva. Para los defensores de estas posiciones valorar consiste en descubrir valores.

            Max Scheler y N. Hartmann dicen que los valores son independientes, tanto de los sujetos que valoran como de las cosas y de los bienes en que se encuentran. Los valores son entes ideales, objetivos y absolutos, existentes en sí y por sí, que poseen una esencia propia y una existencia ideal.

            José Ortega y Gasset (1883-1955) fue uno de los más destacados defensores de la objetividad de los valores. Sostiene, igual que Maritain, que no existen valores independientes en sí, sino objetos reales e ideales (bienes), que por ser bienes poseen valor y se presentan a las personas invitándoles a su realización; dicho de otra manera, los valores son los propios seres reales e ideales en tanto y en cuanto se presentan como bienes a las personas.

            Es complejo determinar si los valores son objetivos o subjetivos.       Ante esta disyuntiva tan polémica cabe actuar consecuentemente con los valores del respeto a la libertad del pensamiento del otro y asumir una posición de empatía: Respeto a la libertad de pensamiento del otro y ubicarse en el lugar del otro con el fin de entenderlo.

El sociólogo Sorokin defiende arduamente la teoría de los valores absoluta, en oposición al relativismo moral. Según Sánchez (1963) Sorokin presenta como argumento de su posición que no solo las normas éticas básicas sino la mayoría de las leyes-normas concretas de diversos grupos, personas y períodos, comenzando por los preliteratos hasta la época contemporánea, son en esencia parecidos pues prohíben y castigan el daño al prójimo. Dice Sorokin que todos estos grupos prohíben el asesinato de un miembro del grupo, el daño físico o de otra índole, que se le pueda hacer, la violación de sus valores básicos (p. 420).

Sorokin, mencionado por Sánchez (1963) afirma que “Todos los principales mandamientos morales de casi todos los códigos ético-religiosos son sencillamente semejantes a los Diez Mandamientos y especialmente al Sermón del Monte” (pp. 420-421).

La jerarquía de los valores

Existen variados grupos de valores: los hay cognitivos, religiosos, éticos, estéticos, políticos, económicos, ecológicos, deportivos, materiales y otros. También existen muchas jerarquizaciones de los valores, según el autor.

García (1985) afirma que la clasificación de Scheler en su libro El formalismo en la ética y la ética material de los valores presenta la jerarquización menos desacertada y que provisionalmente es la más aceptada de todas y que consiste en la siguiente:

Según esta clasificación se podrían agrupar los valores en los siguientes grupos o clases: primero, valores útiles; por ejemplo adecuado, inadecuado, conveniente, inconveniente. Luego, valores vitales; como por ejemplo fuerte, débil. Valores lógicos; como verdad, falsedad. Valores estéticos, como bello, feo, sublime, ridículo. Valores éticos, como justo, injusto, misericordioso, despiadado. Y por último, valores religiosos, como santo, profano. (p. 278)

En esta jerarquización de valores García (1985) propone como superiores a los valores religiosos de la siguiente manera “¿Qué quiere decir esto de jerarquía? Quiere decir que los valores religiosos afírmanse superiores a los valores éticos” (p. 278). Y así sucesivamente opina que los éticos están sobre los estéticos, los estéticos sobre los lógicos, y así hasta ubicar a todos. Afirma el autor mencionado  que Scheler ubica los valores religiosos en la cúspide de la jerarquía. Por supuesto que esto sería viable para una persona que crea en los valores religiosos (p. 279).

Definición de Valores

La Comisión Nacional de Educación de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (2005),  define así los valores:

Del latín valor, de valere, estar vigoroso o sano, ser más fuerte; en griego axios, merecedor, digno, que posee valor, de donde proceden términos como axiología, axiomático, etc. Todo aquello que hace que el hombre aprecie o desee algo, por sí mismo o por su relación con otra cosa; la cualidad por la que se desean o estiman las cosas por su proporción o aptitud a satisfacer nuestras necesidades. (p. 14)

El concepto de valor es más amplio que el de virtud, que se limita a las actitudes correctas o morales de un individuo o colectividad. La virtud es un valor, pero los valores no necesariamente son virtudes.

En el siglo V a.C. surgió en Atenas, una concepción filosófica que afirmaba que el hombre es la medida de todas las cosas, que todo es del color con que se mire la realidad y que, por ende, lo que es valioso depende de las convicciones y creencias de cada quien. Frente a este relativismo filosófico, atribuido a los sofistas, entre otros Protágoras y Geogias, Platón, en el siglo IV a.C. defiende la tesis de que la auténtica realidad solo es conocible por medio de la razón en la medida en que ésta accede al conocimiento de las esencias de las cosas. Cuando la razón alcanza las ideas las percibe buenas, bellas y verdaderas y aunque fueran copias del mundo inteligible, gozaban de la esencia de ellas. Esta misma disputa la van a tener en los siglos actuales axiólogos modernos como Nietzsche y Max Scheler.

Desde esta perspectiva se entiende que los valores son vistos objetiva o subjetivamente y los peritos siguen sin ponerse de acuerdo. La Iglesia Católica sigue defendiendo la posición objetiva de los mismos.

Pero sea cual sea la posición que se asuma con relación a los valores, lo importante es tener claro que los mismos son valiosos, importantes y necesarios en la sociedad contemporánea y futura.

Los Valores Religiosos

Los distintos documentos emanados del Ministerio de Educación Pública toman en cuenta los valores religiosos como parte de la formación integral de la Educación Costarricense.

Fernández (1997) y el Ministerio de Educación Pública, citando a María Eugenia Paniagua Padilla, Ministra de Educación, menciona las siguientes áreas axiológicas que componen la formación integral que debe prevalecer en las aulas de las instituciones educativas costarricenses, a saber: desarrollo intelectual, cívico, moral, religioso, artístico, científico y ambiental (p. vii).

La Ley Fundamental de Educación luego de proponer los valores patrios e intelectuales manifiesta de modo claro la relevancia de los distintos valores, entre los que no deja por fuera los religiosos y el enfoque cristiano, en los mismos. Así lo dicta la Asamblea Legislativa (2003) cuando expresa:

Para el cumplimiento de los fines expresados, la escuela costarricense procurará: a)  El mejoramiento de la salud mental, moral y física del hombre y de la colectividad;  b) el desarrollo intelectual del hombre y sus valores éticos, estéticos y religiosos; c) La afirmación de una vida familiar digna, según las tradiciones cristianas. (p. 120)

Dengo (2001) menciona la importancia de integrar los distintos valores en el desarrollo curricular. Afirma que los valores religiosos son los que están en relación con la divinidad y la vida espiritual  (pp. 50-51).

Diferentes autores y entre ellos destacados filósofos como Max Scheler y Ortega y Gasset han propuesto una clasificación y jerarquización de los valores. Según Archila (2000) para Ortega y Gasset los valores religiosos son los que tienen que ver con lo sagrado-profano, divino-demoniaco, supremo-derivado, milagroso-mecánico. Max Scheler menciona los valores de lo santo y de lo profano y afirma que las reacciones a esta modalidad de valores son la fe, la incredulidad y la adoración entre otros (p. 151).

Marlasca (2005) conceptualiza los valores religiosos, según Finance y lo hace de la siguiente manera:

Desde una perspectiva de fe, por encima de los valores morales habría que citar a los valores religiosos. Tales son lo santo, lo sagrado, lo divino y, en su grado máximo de condensación y concentración, Dios como supervalor o fundamento último de todos los valores. Habría que tener en cuenta, sin embargo, que la moral no puede quedar absorbida en la religión, ni la religión en la moral. Y también que no puede haber una religión auténtica que no sancione los juicios de la razón moral: “La religión pura y sin tacha ante nuestro Dios y Padre es cuidar de los huérfanos y viudas en su aflicción y conservarse puro en este mundo”. (pp. 140-141)

Los valores religiosos, presentes en la cultura costarricense, están ligados al cristianismo. El Consejo Episcopal Latinoamericano (1969) en el Documento de Medellín resume la misión del fundador del cristianismo en palabras que se adecuan a los diferentes credos religiosos cristianos:

Es el mismo Dios que, en la plenitud de los tiempos envía a su Hijo para que hecho carne venga a liberar a todos los hombres, de todas las esclavitudes a que le tiene sujeto el pecado; el hambre, la miseria, la opresión y la ignorancia, en una palabra la injusticia que tiene su origen en el egoísmo humano. (p. 12)

Los documentos de Medellín relacionan profundamente los valores religiosos con los valores morales y  expresan una condición para que los últimos se den en la sociedad latinoamericana: la conversión del hombre a Dios (p. 13).

Valores Morales

Ligados al valor religioso están los valores morales. Los últimos son producto de los primeros. Desde los mismos orígenes la Sagrada Escritura enfatiza en la relevancia insoslayable del amor a Dios y del amor al prójimo. Para Jesucristo son los dos mandamientos principales. La cultura cristiana no concibe los valores religiosos desligados de los morales, pues “El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.” I Juan 4:8 (Biblia Reina Valera).

Las normas sociales y  jurídicas se resumen en el amor, según las Sagradas Escrituras. Por ello San Pablo es enfático cuando aclara este aspecto:

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, pues el que ama al prójimo ha cumplido la ley, porque: <No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás>, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: <Amarás a tu prójimo como a ti mismo>. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la Ley es el amor. Romanos 13:8-10 (Biblia Reina Valera)

Dengo (2001) menciona la importancia de integrar los distintos valores en el desarrollo curricular.  En los valores morales, considera, que se  incluyen la responsabilidad, la justicia, la dignidad, los valores propios del cristianismo, la honestidad y las acciones que conduzcan al bien común (pp. 50-51).

Los valores morales, según Archila (2000), son definidos por Ortega y Gasset como lo bueno-malo, bondadoso-malvado, justo-injusto, escrupuloso- relajado, leal-desleal (p. 151).

Marlasca (2005) menciona la jerarquización de los valores de Finance. Entre estos valores están los valores morales que se conceptualizan así:

Son los que dicen relación con el hombre en lo que tiene de más propio: la libertad. Estos perfeccionan al hombre, pero no ya en un determinado aspecto, sino como totalidad. Afectan al hombre como un todo y hacen de él una mejor o peor persona. Un hombre en el plano científico puede ser una eminencia y en el plano moral, como persona, una calamidad. Ejemplo de tales valores son los que tradicionalmente se llamaban virtudes: la bondad, la justicia, el amor, la caridad, la fraternidad, la honestidad, la templanza, etc. (p. 140)

El Consejo Episcopal Latinoamericano (1982), reunido en Puebla, México, presenta la situación del hombre latinoamericano  en donde se genera una crisis de valoraciones que afectan la comunión del hombre con Dios y con el prójimo. Los obispos lo exponen de la siguiente manera:

f) Crisis de valores morales: la corrupción pública y privada, el afán de lucro desmedido, la venalidad, la falta de esfuerzo, la carencia de sentido social, de justicia vivida y de solidaridad, la fuga de capitales y de “cerebros”… debilitan e incluso impiden la comunión con Dios y la fraternidad. (p. 66)

Sin embargo esta crisis de valores morales, que predican los obispos católicos, es también el sentir de algunos filósofos contemporáneos. Marlasca (2000) afirma que “La ética ha adquirido una especial importancia en la actualidad porque, desde hace ya bastante tiempo, estamos inmersos en una profunda crisis moral” (p. 144).

Dengo (2001) refiriéndose a la década del 70 menciona una “crisis de valores que se muestra en la escalada de la corrupción en todos los niveles sociales” (p. 172).

Fernández (1997) expone algunos elementos sociales que son evidencia de una crisis de valores en el país, y lo expresa de la siguiente manera:

Dado los problemas sociales que tiene el país, entre los que se destacan: la delincuencia, la pobreza, la destrucción del ambiente, la escalada de corrupción y la violencia cotidiana, con todo tipo de manifestaciones de abuso, se afirma con insistencia, que la sociedad costarricense está enfrentada a una “crisis de valores”. (p. 50)

Con respecto a la crisis de valores, Archila (2000), considera que no existe una crisis de valores porque los valores no pueden estar en crisis y así lo expresa “Lo que hemos constatado hasta ahora permite afirmar que la crisis de valores no es sino la crisis de las valoraciones. La crisis es nuestra, no de los valores, pues éstos no existen sin el hombre” (p. 159).

Valores Cívicos

El Sistema Educativo Costarricense en la Política educativa vigente presenta un sistema de valores ampliamente democrático, como lo expresa Dengo (2001), refiriéndose al artículo dos de la Ley Fundamental de Educación: “Es evidente, como se decía antes, los valores que esta formulación de fines incluye no solo son de carácter humanista sino que, además, tienen un fuerte aliento democrático” (p. 49).

La Ley fundamental de Educación en el artículo dos expresa diáfanamente que los fines de la educación costarricense tienen un fuerte acento cívico, como lo manifiesta Dengo (2001) cuando expresa “La formación de ciudadanos amantes de su Patria, conscientes de sus deberes, de sus derechos, de sus libertades fundamentales, con profundo sentido de responsabilidad y de respeto a la dignidad humana” (p. 49).

 

Referencias bibliográficas

 

Archila, L. (2000). Filosofía 11. Santafé de Bogotá: Santillana. 

Costa Rica, Conferencia Episcopal de Costa Rica, Comisión Nacional de Educación (2005). El Educador sembrador de Valores y Virtudes. San José: Editorial CECOR. 

Fernández, C. (1997). La vivencia cotidiana de los valores en las escuelas costarricenses. San José, MEP.

García, M. (1985). Lecciones Preliminares de Filosofía. México: Editorial Porrúa, S.A. Dengo, M. E. (2001). Educación Costarricense. San José: EUNED. 

Marías, J. (1967). Historia de la Filosofía. Madrid: Ediciones Castilla. 

Marlasca, A. (2005).  Introducción a la Ética. San José: EUNED. 

Sánchez, E. (1963). Psicología Educativa.  Puerto Rico: Editorial Universitaria Río Piedras. 

Salvat Editores (2004). La Enciclopedia SALVAT. (Vol. 20). Madrid

Verneaux, R. (1966). Historia de la Filosofía Contemporánea. Barcelona: Editorial Herder. 

http://casadeoraciondanielflores.es.tl/Valores-morales%2Creligiosos-y-c%EDvicos.htm

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  • Bach. en Filosofía y Humanidades; Bachillerato en Educación I y II Ciclo; Licenciatura en Docencia para Filosofía; Licenciatura en I y II Ciclo; Maestría en Administración Educativa; Doctorado en Ciencias de la Educación
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